Una vida social plena, clave para la felicidad

"La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días" Benjamin Franklin

“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”
Benjamín Franklin

Durante siglos, filósofos, poetas, y científicos se han preocupado de averiguar qué es eso de la felicidad y han meditado sobre cómo alcanzarla. Aunque no se ha llegado a una definición consensuada de lo que es, parece claro que se trata de una emoción compleja que incluye un alto grado de bienestar y alegría.

Con motivo del Día Internacional de la Felicidad, celebrado ayer, 20 de marzo, la multitud de publicaciones que aparecieron en los medios nos permitió de nuevo profundizar en las claves para ser más felices.

La tradición nos habla que los pilares de la felicidad son la salud, la juventud, el dinero, el éxito y el amor. Pero ¿habrá llegado el momento de desmontar estos mitos?

Si tenemos en cuenta la evidencia científica, en contra de lo creemos, parece que el grado de incidencia de estos factores en la felicidad humana es bajo o nulo:

  • En relación a la salud, física y mental, se ha comprobado que las personas sanas no son más felices que las enfermas. Más que la salud objetiva, lo que importa es la percepción subjetiva del estado de salud, es decir, cómo siente una persona en relación a su cuerpo en su totalidad.
  • En cuanto a la edad, en contra de lo que esperamos, existen estudios que concluyen que las personas mayores se sienten más satisfechas y son más felices que las personas jóvenes.
  • Aunque el hecho de estar en desempleo constituye un factor de infelicidad en nuestro medio, tampoco el tipo de profesión y el éxito laboral determina los niveles de felicidad.
  • Y en lo que al dinero se refiere, la economía, a partir de una cantidad que permita satisfacer las necesidades básicas, se ha demostrado que poder adquisitivo y felicidad no sigue una progresión directa. De hecho, los habitantes de los países más ricos y desarrollados no muestran mayores niveles de felicidad, y los mayores niveles los refieren poblaciones con menos recursos. Más importante que vivir en una nación rica es vivir en una nación democrática y libre.

Ni siquiera la vivencia de acontecimientos vitales positivos o negativos importantes, como recibir un premio gordo en la lotería, o sufrir un accidente que no te permita volver a andar, parece causar cambios drásticos en el nivel de felicidad de las personas después de un año. Esta y otras investigaciones en esta línea están recogidas en una conferencia en la Universidad de Harvard de Daniel Gilbert, el autor de Tropezar con la felicidad  (2006).

Sus conclusiones revelan los errores que cometemos en nuestras expectativas de lo que nos hace felices o infelices. Al final todos los acontecimientos vitales tienen mucho menor impacto para nuestra felicidad de lo que pensamos. Esperamos que los acontecimientos positivos nos hagan mucho más felices de lo que realmente nos hacen estar, y a su vez pensamos que los acontecimientos negativos nos harán mucho más infelices de lo que finalmente nos hacen. La realidad es que cuando suceden cosas buenas, se celebran por un tiempo y después todo vuelve a la normalidad y cuando suceden cosas malas, las sufrimos durante algún tiempo por un tiempo y luego nos adaptamos y seguimos adelante. Este fenómeno es definido como “felicidad sintética”, una felicidad que generamos espontáneamente cuando no obtenemos lo que queremos y hemos de adaptarnos a las condiciones, para diferenciarla de  la felicidad natural” , aquella que se siente cuando conseguimos lo que queremos.

Nos hacen más felices muchos sucesos positivos pequeños que un acontecimiento extraordinario muy positivo

La rama de la psicología que más se ha ocupado del estudio de las bases de la felicidad es la Psicología Positiva. Algunas de las respuestas comunes en la mayoría de estudios en este campo que responden a la pregunta de cómo conseguir ser más felices, son que se puede aprender a vivir intensamente el presente, que la felicidad está en el interior de las personas, que depende de la valoración de aquello que poseemos y no de las carencias, y que los pequeños detalles, y no los grandes sucesos que acontecen en nuestras vidas, son los que determinan nuestra concepto de felicidad. De la misma forma, nos hacen más felices muchos sucesos positivos pequeños que un acontecimiento extraordinario muy positivo.

Pero sí que hay una variable que predomina por encima de todas las anteriores: el amor, entendido como la vinculación afectiva con otras personas. Una vida social plena que satisfaga nuestras necesidades de apego y pertenencia sí que puede predecir nuestro grado de felicidad.

¿Sería esta una ocasión para revisar nuestras relaciones con nuestra familia, pareja o amigos?

3 Respuestas a “Una vida social plena, clave para la felicidad

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