La Salud Mental: el desafío del siglo XXI

"Sólo hay un rincón del universo que usted puede estar seguro de mejorar y ese es su propio yo" (Aldous Huxley)

“Sólo hay un rincón del universo que usted puede estar seguro de mejorar y ese es su propio yo” (Aldous Huxley)

 En el número 64 de la Revista Infocop he podido leer un artículo en relación a uno de los contenidos tratados en la 44 edición de la Asamblea Anual del Foro Económico Mundial (WEF), celebrada en Davos (Suiza): la Salud Mental como prioridad en la atención de la Salud.

No hay salud sin salud mental

El Foro Económico Mundial, centrado en el estudio y análisis de los problemas de salud en el mundo “desarrollado”, incluye a los trastornos mentales como una de las enfermedades crónicas no transmisible que suponen una amenaza para la salud pública y para la economía mundial.

Una tendencia macroeconómica y social ha sido el reconocimiento de que el siglo XXI será el de las economías basadas en el cerebro, después de que el siglo XX lo fuera de la restricción de las enfermedades infecciosas. Esto explica la preocupación de las políticas para la salud del cerebro, de la promoción de los recursos para el desarrollo infantil o la prevención de la demencia. Desde la WEF se aboga por la investigación y la mejora de la atención para reducir el problema de la salud mental como parte esencial de la salud.

No hay desarrollo económico sin salud mental

Sólo los problemas de salud mental comunes, los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo, se consideran como una de las mayores causas de la falta de productividad, absentismo y bajas laborales. Y se ha demostrado que la puesta en marcha de programas de intervención psicológica de corte cognitivo-conductual podría compensar estos costes.

Estoy de acuerdo en que en estos momentos es indispensable promover una mejora en la calidad de los servicios de salud mental, desde la atención centrada en el bienestar global de la persona, y no solo en la reducción de síntomas. Dentro del sistema sanitario público se sigue ofreciendo una atención desde un modelo biomédico, que genera desigualdad en la proyección del malestar psíquico con respecto al malestar físico. El acceso, la financiación y la cobertura para los problemas mentales son claramente insuficientes si tenemos en cuenta la magnitud y el impacto que generan en la población.

Es cierto que en las últimas décadas se ha trabajado para superar la estigmatización de la enfermedad mental, pero más allá de este objetivo, considero necesario reivindicar desde la psicología clínica y de la salud que se garantice una atención suficiente y de calidad a los problemas de salud mental, equiparable a lo conseguido para la enfermedad física. Porque aún estamos muy lejos.

2 Respuestas a “La Salud Mental: el desafío del siglo XXI

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