Motivaciones de la Escuela de padres y madres

"Hay dos legados que debemos dejar a nuestros hijos: el primero, raíces; el segundo, alas."

“Hay dos legados que debemos dejar a nuestros hijos: el primero, raíces; el segundo, alas.”

Las Escuelas de padres y madres constituyen un espacio de encuentro y formación, en el que se ofrecen oportunidades para adquirir estrategias que facilitan el desarrollo familiar sano  y para superar situaciones de cierta complejidad con los hijos e hijas.

La dinámica de las escuelas tiene una finalidad práctica: ayudar a los adultos a educar, conociéndose a sí mismos como modelos y guías de los más pequeños y permitiendo que sus hijos e hijas adquieran autonomía y felicidad.

Los principios y modelos educativos en los que se inspira el método de cada escuela pueden diferir. Mi propuesta para el desarrollo de los talleres y actividades formativas está basada en las siguientes premisas:

  • ELEGIR EL ESTILO EDUCATIVO DEMOCRÁTICO O COOPERATIVO: Rechazar un estilo autoritario o permisivo, valorando por igual el desarrollo de la afectividad y la necesidad de controlar la conducta.
  • Educar en positivo, responder antes a sus necesidades que a sus deseos, respetar sus ritmos, hacerlos partícipes y compartir tiempos de “calidad”, son algunos aspectos propios del estilo educativo que defiendo.

  • DESCRIBIR LAS CONDUCTAS, LAS COGNICIONES Y LAS EMOCIONES PARA INTERPRETAR LAS SITUACIONES: Cuando una persona manifiesta un comportamiento, es necesario analizar además los pensamientos, creencias y sentimientos que se asocian a esa manera de actuar.

  • UTILIZAR TÉCNICAS DE MODIFICACIÓN DE CONDUCTA, DE CAMBIO DE CREENCIAS Y ACTITUDES Y DE EDUCACIÓN EMOCIONAL: La diversidad de respuestas permite no sólo corregir los comportamientos inadecuados, sino que transciende de lo manifiesto hacia la capacidad de modular pensamientos y conocer- gestionar emociones en situaciones concretas.
  • PRIORIZAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL PARA EL DESARROLLO INTEGRAL DE LAS PERSONAS: Dar importancia al desarrollo de competencias emocionales en un contexto educativo donde predomina el resultado académico amplía la famosa dualidad razón-emoción, potenciando un modelo de Inteligencias Múltiples.
  • TENER EN CUENTA LA EDAD Y EL MOMENTO EVOLUTIVO Y TAMBIÉN LAS DIFERENCIAS INDIVIDUALES: Por un lado, los menores de un grupo de edad van a presentar aspectos en común que tienen que ver con la etapa de desarrollo en que se encuentran, por lo podemos hablar de criterios de normalidad. Pero es indiscutible que cada persona es única y diferente al resto. Respetar las diferencias y los ritmos individuales enriquece tanto al individuo como al grupo.
  • UTILIZAR EL SENTIDO COMÚN: La tarea de ser padres o madres se presenta sin libro de instrucciones. Nuestro bagaje y experiencia de vida determina la forma de educar, los valores que cada familia considera adecuados, las actitudes y costumbres transmitidas por el propio entorno cultural y familiar, etc. La mayoría de los padres y madres consiguen tener éxito  en su labor, aún cuando en el camino hayan pasado por dificultades y hayan cometido algunos errores… como humanos.

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