Monstruos de la inocencia

¡Preciosa, corre, Preciosa,  que te coge el viento verde!  ¡Preciosa, corre, Preciosa!  ¡Míralo por dónde viene!  Sátiro de estrellas bajas  con sus lenguas relucientes.  Federico García Lorca (Preciosa y el Aire)

¡Preciosa, corre, Preciosa, que te coge el viento verde!
¡Preciosa, corre, Preciosa! ¡Míralo por dónde viene!
Sátiro de estrellas bajas con sus lenguas relucientes.
Federico García Lorca  (Preciosa y el Aire)

Pasa mucho más de lo que se visibiliza. Pero como todo lo que tiene que ver con el ámbito sexual, de esto no se habla. Hemos a aprendido a no mirar, a negar que ocurre. Los adultos caemos en la falsa creencia de que es algo ajeno a mi realidad “esto no pasará en mi familia, sólo le ocurre a cierto tipo de gente”. La mayoría de las veces la situación se oculta, se calla y se hace invisible. ¿Y si no lo veo no existe? Preferimos pensar que no es porque nos aterra la idea de tener que enfrentarnos a ello. Otras veces pensamos que garantizando un buen clima afectivo y dotando de recursos personales a nuestros hijos e hijas, como el saber decir que no o saber pedir ayuda, nunca nos va a tocar.

Y sí que toca. En España, a una de cada cinco niñas y a uno de cada siete niños. Son muchos, demasiados menores, a los que se les convierte en víctimas de abusos sexuales. Y también es demasiado el  impacto de este tipo de maltrato en sus vidas.  Sin embargo, inexplicablemente, no parece generar suficiente respuesta social ni prioridad en el desarrollo de estrategias efectivas que lo erradiquen. La gran mayoría de los casos permanecen silenciados y no se ofrece la posibilidad de ayuda a las víctimas.

“El abuso sexual infantil implica la transgresión de los límites íntimos y personales del niño o la niña. Supone la imposición de comportamientos de contenido sexual por parte de una persona (un adulto u otro menor de edad) hacia un niño o una niña, realizado en un contexto de desigualdad o asimetría de poder, habitualmente a través del engaño, la fuerza, la mentira o la manipulación” Save the Children

Las medidas de prevención, aunque existen (he podido encontrar varios programas, muy buenos, para enseñar a los menores a impedir que esto les suceda),  no siempre se ponen en marcha a tiempo. Y es que lo característico del abuso infantil es que la persona que abusa lo hace desde una posición de poder y de control hacia un menor que está en situación de inferioridad e indefensión, y que la mayoría de las veces conoce muy bien, confía, aprecia e idealiza a su abusador. Si el niño o la niña tuvieran dudas de que este tipo de relación pueda ser buena o mala, el abusador se vale de la manipulación, secretos, juegos, chantajes y amenazas de pérdida de apoyos y beneficios. Por no hablar de la culpa y/o la vergüenza que la dinámica  genera en los/as  pequeños/as. Como vemos, los mensajes de estos programas preventivos pueden  perder su efecto y no siempre contribuyen a reparar el daño.

Como estrategia de aplicación general, en el ámbito familiar y educativo tenemos que enseñar a los menores a:

  • Conocer su cuerpo, sus genitales como parte privada, respetar y exigir respeto por la intimidad.
  • Conocer en qué situaciones es normal enseñar y dejar tocar su cuerpo (revisión médica, baño, aseo, etc) y en qué situaciones no deben permitir que les toquen.
  • Saber lo que es la afectividad y la sexualidad, qué significa “quererse”, cómo es normal “querer” y demostrar afecto según la edad y el tipo de relación que se tenga con una persona, cual es la diferencia entre “quererse bien” y “aprovecharse de alguien”…
  • Diferenciar entre los secretos que nos hacen sentir bien y los secretos que nos hacen sentir mal o pueden estar ocultando algo grave.
  • Aprender a poner límites en sus relaciones con iguales y con adultos, decir que no, tratar de mantener relaciones donde respeten y sientan que son respetados.
  • Hablar con los adultos de confianza si alguien les propone alguna actividad que les hace sentir incómodo/a, como desnudarse, ver material pornográfico, dejar hacerse fotos…
  • Pedir ayuda si se sienten intimidados, si alguien les pide o les obliga hacer o dejarse hacer algo con lo que no se sienten bien, o algo que no están seguros si deben hacer.

Cuando existan indicios de que se han y/o se están produciendo situaciones de abuso sexual de cualquier índole, es necesario interrumpir de forma inmediata el contacto de ese menor con el abusador, escucharle, mostrar confianza y apoyo. Evitar que se sientan culpables, felicitarles por haberlo contado y buscar ayuda profesional. El objetivo, además de evitar que se siga produciendo el abuso, es reparar el daño emocional causado.  Por todos los medios, evitar que el impacto del maltrato y el sufrimiento de la víctima permanezcan en el tiempo dando lugar a problemas emocionales y trastornos psicológicos en la vida adulta.

Enlaces con materiales para prevenir el abuso:

La regla de Kiko” 

“La mano de Kiko”

“Ni un besito a la fuerza” 

“¡Estela, grita muy fuerte!”

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