El 9 de marzo también es feminista

A pesar de las circunstancias, ayer el ambiente se teñía de morado. El feminismo se mostró en todas sus formas y en todos los medios. Como cada año, tocaba conmemorar, celebrar los avances y reinvidicar. Quise aportar contenido, pero no pude más que contemplar pasiva. Los mensajes de empoderamiento y sororidad se empañaban con otros (o los mismos) discursos de desprestigio del feminismo, de negación de la desigualdad, de odio a las mismas mujeres que otro día se ganaron nuestro respeto, porque se agruparon, trabajaron juntas, y lograron avances sociales y derechos que todas disfrutamos hoy. Intentando contagiarme del entusiasmo colectivo, me sentía invadida de cierta tristeza y desesperanza. 

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es pexels-photo-5871603.jpeg
“El privilegio es el mayor enemigo del derecho” Marie von Ebner-Eschenbach

Porque el machismo nos sigue matando y destruyendo. Porque nos maltratan. Porque nos asesinan. Porque nuestros cuerpos son convertidos en mercancía.  Y nuestros vientres. Porque nos violan. Muchas veces. Porque nos oprimen. Porque nos acosan. Porque nos mutilan. Porque nos juzgan. Porque nos imponen. Porque nos obligan. Porque nos discriminan. Porque nos utilizan. Porque nos cosifican. Porque nos humillan. Porque nos degradan. Porque nos castigan. Porque nos conceden y niegan los permisos. Porque nos silencian. Porque nos borran.  

Porque sufrimos. Porque enfermamos. Porque experimentamos malestares sin nombre. Y violencias. Porque no nos permitimos. Porque nos sentimos culpables todo el tiempo. Y juzgadas. Porque no paramos. Y nos exigimos demasiado. Y porque amamos demasiado. Porque necesitamos. O creemos que necesitamos. Y porque tenemos miedo. Y rabia. Y vergüenza. Y nos sentimos frustradas. Y débiles.  Y cansadas, muy cansadas.  Vacías. Algunas agotadas. Y otras rendidas.  

Porque sufrimos la pobreza. Porque seguimos obedeciendo. Porque seguimos con el mandato impuesto y autoimpuesto de agradar. Porque trabajamos por bajos salarios. O gratis. Y cuidamos, y seguimos cuidando, y trabajando en el hogar, y fuera. Sin la oportunidad de un proyecto laboral deseado. De hacer lo que queremos. Porque tenemos que elegir y sacrificar. Y porque siempre tenemos mil cosas en la cabeza. Y mil tareas pendientes. Y eso que hice mal. O aquello que no hice. 

Ante este panorama, nosotras seguimos. Las que luchamos todos los días por un mundo más justo no podemos cansarnos mucho rato seguido, ni parar del todo. A vosotras, mujeres imparables, os dedico mi energía para volver hacerlo hoy. Y mañana. Y siempre.  Lo haremos por todas las que no tenéis voz, porque desde la experiencia de un cierto privilegio es fácil olvidar vuestra realidad trágica.  

Sigamos siendo críticas ante el discurso patriarcal que cala, a veces disfrazado de modernidad. Perverso. Dañino. Que sacrifica los derechos humanos por el derecho a comprarlo todo. Que instrumentaliza y que defiende que el fin justifica los medios cuando los medios somos, una vez más, las mujeres y nuestro sufrimiento. Que disfraza de libertad la toma de nuestros cuerpos desde el poder y la denigración. Que disfraza de neutralidad la realidad y niega la violencia de género. Que disfraza de igualdad el establecimiento de medidas que perpetúan el privilegio de ellos. Que promueve un maltrato deliberado y constante a las mujeres desde las instituciones, y que sobrevive de perpetuar la desigualdad y la discriminación. Que se vale de la diversidad y de la riqueza del propio feminismo para enfrentarnos. Un patriarcado que nos utiliza, nos insulta constantemente, y nos quiere débiles, calladas e invisibles.  

Porque en situaciones de crisis, una vez más, somos las mujeres las que cargamos con los mayores costes. Porque la pandemia sobrevenida no puede justificar todo esto ni ser una excusa para potenciarlo. Porque aún estamos lejos de la igualdad. Porque cada logro nos cuesta mucho esfuerzo y lucha. Porque mientras haya una sola mujer oprimida ninguna de nosotras seremos libres. Y solo nos salvará el feminismo. 

Dedicado a los grupos de las mujeres de mi vida: Catalina Clara, Apachonadas, Embajadoras, Puntos de Atención Psicológica, Asociación de Psicología y Psicoterapia Feminista, Llerena Violeta. Y a las mujeres, que individualmente, están y son. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s